Por Carlos

Fuente: www.canarias7.es

La máquina, de nombre aKima, está fabricada con materiales reciclados y garantiza que cada mano de plátanos esté bien etiquetada


El plátano fue la fruta más producida del mundo en el año 2021 con casi 125 millones de toneladas métricas, según Statista. De ese total, una buena parte se produjo en el archipiélago canario. Son muchos los canarios que, sobre todo cuando se encuentran en otras partes de España, miran la denominación de origen del producto para ver si tiene la etiqueta de ‘Plátano de Canarias’. Sorprendentemente, hasta ahora, esas etiquetas siempre han sido puestas a mano por los operarios de las empaquetadoras. Un trabajo conocido por provocar dolores de hombro por su repetitivo movimiento.

La solución aparente es que ese proceso lo realizara una máquina, como sucede con el resto de frutas. Fue ahí donde nació la idea de aKima, la primera y única máquina etiquetadora de plátanos en línea que existe en el mundo. Por supuesto, no solo funciona para el plátano sino para todo tipo de frutas, siendo una máquina «versátil» y con facilidad para de adaptación. El principal responsable detrás de este proyecto es José Reyes, uno de los fundadores de Intec Estudio Soluciones SL, una sociedad 100% canaria que ha conseguido crear esta máquina, que estando operada bajo inteligencia artificial consigue sortear las dificultades que tiene etiquetar un fruto, que por sus constantes cambios de forma es complejo para las máquinas tradicionales.

AKima se encuentra activa en el centro de empaquetado de la Sociedad Cooperativa de Agricultores Guanches (Agusa) en La Palma y también cuenta con el apoyo de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan).

El más difícil

Uno de los fundadores de Intec Estudio Soluciones SL, indicó que por sus diferentes formas y longitudes, el plátano es el «alimento más difícil de etiquetar. Ninguna mano de plátanos es igual que la anterior», lo cual hace que la máquina que lo haga requiera de la suficiente capacidad para ir sorteando plátano a plátano y eligiendo cuál puede ser etiquetado y cuál no. «Al estar a diferentes alturas, la máquina va eligiendo cuál etiqueta para así no chocarse y atascarse».

Reyes explicó que el proceso de Akima funciona de la siguiente forma: «Cuando el camión va a la finca en la que se encuentran las plataneras, hay un portador, un señor que carga con la piña y la transporta al camión. De ahí, se dirige a la empaquetadora en la que le esperan una serie de ‘grúas’ que se acercan al camión, enganchan la piña y la sitúan en un riel y las piñas se van poniendo en la cabeza de la línea de producción. Allí, un señor la divide en manos que va colocando en la cinta donde pasa al etiquetado.

Sin financiación

Reyes subrayó que la máquina está en una constante evolución, intentando hacer cada día más eficiente el proceso del etiquetado. «Cada mejora que hacemos es un dineral, nos hemos gastado 40.000 euros con 4 años de desarrollo informático». El inventor de aKima también resaltó que se trata de una máquina con un alto grado de complejidad. «Nuestro programador encargado del Controlador Lógico Programable dice que es la máquina más compleja que ha programado y a día de hoy todavía no la domina. Hay muchos factores a tener en cuenta, la humedad, temperatura, velocidad y curvatura del plátano». Reyes y su equipo llevan años buscando financiación sin éxito alguno. «Hemos pedido ayudas pero nunca recibimos nada».

José Reyes, inventor de aKima

En cuanto a por qué la máquina no ha sido comprada por ninguna empaquetadora, Reyes afirmó que entiende su desconfianza, asegurando que «están muy quemadas porque se han vendido máquinas que se suponía que etiquetaban y eran un fiasco. Yo entiendo que estén aburridas y piensen que esto no funciona». Asimismo, quiso destacar que ellos han conseguido demostrar que la máquina funciona y que conseguir que alguna empaquetadora acabe comprando la máquina es un tema más bien de «confianza».

<<Yo quiero que la máquina no necesite a nadie que siempre esté pendiente de ella>>

El objetivo principal de aKima es no dar problemas a quien contrate la máquina, Intec Estudio tiene un compromiso de que las mejoras que la máquina pueda tener se implementen de forma gratuita. «Yo quiero que la máquina no necesite a nadie más que a la persona que quite y ponga el rollo y cargue la etiqueta, que no haga falta que nadie esté pendiente». Reyes indicó que es la propia máquina la que se encarga de avisar al trabajador que hace falta algún repuesto.

AKima tiene la peculiaridad de que cada vez que se apaga el equipo, olvida todo lo que ha hecho en el día. Según Reyes, esto tiene fácil explicación. «Como cada mano de plátanos es distinta, no interesa guardar esa información en la base de datos. Cuando la máquina se enciende por las mañanas, es como si volviera a aprender a caminar».

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